
La victoria del sábado contra el AXA Barcelona acabó por desatar el optimismo. El paso de las jornadas alivia la dureza de un calendario en el que el rival del próximo jueves, el DKV Joventut, figura como el escollo más duro en las cuatro jornadas que quedan de primera vuelta. Pero el objetivo secundario de adquirir la vitola de cabeza de serie queda lejos para un Unicaja que no sólo necesitaría un pleno de triunfos, sino también una cascada de tropiezos del segundo (Joventut), el tercero (Iurbentia Bilbao) o el cuarto (Barcelona), todos ellos con diez victorias, tres más que el cuadro 'cajista'. Ciertamente complicado.
Igualdad
Eso en lo que concierne a la dificultad que encierra la consecución de la empresa. Otra cuestión es la idoneidad de alcanzarlo en un torneo en el que no existe más prebenda en dicha condición que la de evitar a los otros tres equipos repartidos en las cuatro primeras plazas. Sin ventaja de campo, y con el 'handicap' añadido esta temporada de figurar el anfitrión, el Tau, en el grupo de cola, el más temible de todos los rivales.
La actual composición de la tabla, reflejo de la igualdad existente, deja dos grupos de rivales con pocas razones para la envidia entre unos y otros. Porque el vagón de cabeza que actualmente ocupan el Real Madrid, el Joventut, el Bilbao y el Barcelona rivaliza en dificultad con el que componen el Tau Cerámica, el Pamesa y el propio Unicaja -quizá el nivel del Granada, actual octavo clasificado, sí se encuentre un tanto por debajo-.
De hecho, y a falta de lo que pueda deparar el choque contra el Joventut -último equipo de la zona alta al que le queda por enfrentarse-, el balance que presenta el Unicaja frente al resto de los equipos actualmente en zona copera resulta rotundo: perdió frente a los tres de la zona baja -Tau, Pamesa y Granada- y venció a dos de los tres cabezas de serie contra los que ha jugado: ganó al Real Madrid y al Barcelona y perdió contra el Bilbao.
No obstante, y por más que se dispare la ilusión a golpe de triunfos, el equipo malagueño tiene como primera gran meta la consecución de las nueve victorias que marcan el tope habitual para la clasificación. De momento, su margen de maniobra sigue intacto y podría permitirse incluso dos derrotas en los cuatro encuentros que le quedan por disputar.
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